Carta al Director “Escuchar a las mujeres” — Por Yanira Zúñiga Añazco, consejera de ComunidadMujer. El Mercurio, Domingo 19 de julio de 2026
Señor Director:
El proyecto de ley titulado “Escucha su corazón” es un ejemplo de cámara oscura, un artefacto que refleja una imagen proyectada de forma invertida. En este caso, las verdaderas intenciones de sus autores, cuidadosamente ocultas en la letra de su texto.
Ahí donde el proyecto dice querer asegurar el consentimiento libre e informado de las mujeres, suministrándoles información completa, comprensible y objetiva, lo que busca, en realidad, es distorsionar y confundir. En efecto, la actividad cardiaca (detectable a partir de la sexta semana de gestación) no es sinónimo de vida con conciencia, ni de un corazón funcional o completamente formado. Incluso si lo fuera, no elimina el riesgo vital, ni vuelve viable un embarazo que la naturaleza decretó que no lo es, o suprime el trauma de una violación. Por tanto, el propósito de esa específica obligación de informar —que de voluntaria no tiene nada (implica forzar a médicos y a pacientes)— es otro: culpabilizar y presionar en situaciones trágicas.
Consecuencialmente, ahí donde el proyecto dice querer contribuir al acompañamiento de las mujeres, las empuja, en realidad, al aborto clandestino.
¿Acaso sus autores ignoran los documentados efectos de esta clase de leyes? ¿O creen que las mujeres desconocen las implicancias biológicas, morales y sociales de un aborto? Honestamente, lo dudo. Pero si fuera ese el caso, quien necesita informarse es otro. Y se puede partir por la lectura del famoso discurso de Simone Veil, ante la Asamblea Nacional de Francia, en 1971. Este pasaje es especialmente recomendable: “Ninguna mujer recurre al aborto a la ligera. Basta con escuchar a las mujeres”.
Yanira Zúñiga Añazco