Magdalena Browne, presidenta de ComunidadMujer y decana de la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la UAI, respondió el Cuestionario Esencial de El Mercurio, publicado el sábado 27 de junio de 2026.
En 19 preguntas, Magdalena habla de sus miedos, sus referencias familiares, su mirada sobre el liderazgo y lo que la mueve a seguir trabajando por reducir las brechas de género en Chile.
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Cuestionario esencial
¿Cuál es la peor vergüenza que ha pasado alguna vez?
Soy bien despistada para algunos asuntos de la vida cotidiana. Eso ha implicado robarme lápices, anteojos y un largo etcétera, de otros artículos sin yo darme cuenta, pero sí el dueño del objeto. Van mis disculpas a todos los afectados.
¿Qué rechazo amoroso recuerda como el más doloroso?
Fui poco polola, pudo ser justamente para evitar exponerme al rechazo.
¿A quiénes cree que ha defraudado?
Tal vez a algunos los he ilusionado más de la cuenta respecto a la posibilidad de cambiar las cosas. Pero la vida, a veces, es más compleja.
¿Qué la hace sentir insegura?
La falta de evidencia y datos para tomar una decisión. Con el tiempo, he asumido que a veces hay que tomar riesgos y, sobre todo, siempre escuchar a otros para decidir sobre lo sustantivo.
¿Recuerda algún trauma de infancia?
Soy la quinta de ocho hermanos. En ese choclón, tuve que proteger más de una vez con uñas, pero en buena hora, no con dientes, un pedazo de torta para que los hermanos mayores no lo hicieran suyo.
¿Cuál es su queja favorita?
Sobre todo me quejo respecto a mí misma, por mi capacidad de dejar olvidados artículos fundamentales como celulares, cables de computador y anteojos.
¿Qué no soporta de otras personas?
Las opiniones polarizadas, que suelen fundamentarse en la ignorancia, y que impiden llegar a acuerdos.
¿Cuál fue su última mentira?
No soy de mentiras, sí genero expectativas inadecuadas respecto a mis tiempos. Decir que llegaré a mi casa a comer en 10 minutos, cuando en realidad serán más.
¿Tiene algún tic o manía?
Gesticulo mucho, sobre todo si estoy algo nerviosa.
¿Cuál es su mayor vicio?
Lo fue: el cigarro. Pero lo dejé hace un par de años. Lo confieso con orgullo.
¿Quién fue su mayor influencia?
Mis padres, cada uno desde sus propios mundos y creencias, separados, me enseñaron el valor del trabajo y la tenacidad, y que el respeto es posible incluso cuando se piensa distinto.
¿En qué momento de su vida sintió más miedo?
Soy hija de una madre, María Olivia Mönckeberg, que como periodista fue activa en la defensa de la libertad de expresión contra la dictadura. Las amenazas que ella recibió, como llamados en las madrugadas, fueron parte de mi infancia. Cuando llegó la democracia, fue una alegría verdadera.
¿Qué sueño tenía y no ha podido cumplir?
Tengo varios que me quitan el sueño y me motivaron a asumir la presidencia de Comunidad Mujer: aportar, junto a muchísimas mujeres, a disminuir las brechas de género, sobre todo pensando en las nuevas generaciones.
¿Qué cambiaría de su físico?
En algunos meses cumpliré 55 años. A esta altura, una es la que es.
¿Se ha liberado de alguna creencia?
No, porque nunca he sido de dogmas. Al contrario, con sus vaivenes, mantener algunas creencias me ha ayudado mucho en momentos difíciles: el sentido de gratitud por los momentos tranquilos y simples que hemos logrado construir junto a Pedro y nuestros hijos.
¿Qué deuda le queda por pagar?
Una muy común: cumplir con tomarme un cafecito con gente que quiero. El tiempo es escaso y el trabajo demandante. Quisiera que el día tuviera más de 24 horas.
¿Cuál es la compra más innecesaria que ha realizado?
En los mercados de baratijas de segunda mano, he comprado más de un separador de libros, una taza de té, o un libro, que adoro porque tiene una historia anterior que desconozco, pero trato de imaginar.
¿Cuál es su estado de ánimo más frecuente por estos días?
Motivada y con energía, ante los nuevos proyectos que asumo. No se puede ir contra la genética: mi madre, a sus 82 años, sigue siendo así.
Si se hiciera una película sobre su vida, ¿quién le gustaría que la interpretara?
Me gusta Jessie Buckley, por su interpretación en la película Hamnet que le valió un Premio Oscar. Me conmovió su actuación honesta, dolorosa, humana, sin artificios. Como es la vida misma.
Entrevista publicada originalmente en la sección Agenda de El Mercurio, edición del sábado 27 de junio de 2026.